lunes, 7 de noviembre de 2011

Resistencia al cambio organizacional

En el mundo en que vivimos todo cambia muy rápido: las materias primas, la tecnología, las comunicaciones, la información etc. Se puede decir que no hay nada permanente salvo el cambio. El tema de la gestión del desarrollo está vinculado con la gestión del cambio, dado que cambio y desarrollo son conceptos unidos entre sí, ya que el desarrollo ayuda al cambio y cualquier cambio constituye un desarrollo para los empleados de la organización.


¿Es tan necesario hacer cambios? ¿Por qué es tan difícil administrar cambios en las organizaciones? ¿Cómo reaccionan los empleados durante el proceso del cambio y por qué? ¿Es positiva o negativa la resistencia?, son algunas de las preguntas de las que se plantean en este artículo.

Haciendo cambios, hay que tener en cuenta la teoría del cambio (no se puede hacer nada sin previos conocimientos teóricos), se puede leer sobre la experiencia de otras empresas, pero no se puede copiar el proceso de cambios, puesto que no hay organizaciones iguales, cada organización cuenta con estrategias específicas, políticas que no son trasladables a otras empresas y por este motivo cada director, haciendo cambios, tiene que "inventar" el desarrollo del proceso de los cambios.

Hoy, casi todas las organizaciones entienden que hay que hacer cambios para desarrollarse. Si no se logra hacer cambios, la empresa se quedará con lo mismo, con lo ya conocido y más cómodo, pero no podrá sobrevivir en el mundo donde reina la competitividad. Cada empresa tiene que comprender lo que es el cambio y gestionarlo para poder sobrevivir, adoptarse al entorno, puesto que la gestión del cambio es la gestión del futuro. Así se puede decir que el cambio tiene un valor positivo.


Cada organización consiste en personas y así hacer el cambio organizacional significa transformar el comportamiento de las personas. El proceso del cambio es complicado puesto que el cambio lo introducen personas y afecta a personas, es decir las personas son su causa y su fin. Las personas son muy emocionales, gran parte del comportamiento de la gente se basa en las emociones. A lo largo del proceso del cambio organizacional, empezando desde el principio, desde la toma de decisión y el diagnóstico que encuentra la necesidad de hacer el cambio, las decisiones y la actitud del directivo normalmente chocan con las emociones de los empleados. El error principal es pensar en el cambio como en un acontecimiento que no está ligado con emociones. El directivo debe entender que es muy complicado hacer cambio organizacional y ser flexible.

¿Cuál es la actitud principal de los empleados frente al cambio?
Ellos se oponen, consciente o inconscientemente, al cambio. Es decir, en todo proceso del cambio se puede notar el fenómeno de la "resistencia".
La resistencia al cambio es un proceso muy normal y habitual. Para comprender mejor el proceso de resistencia, es necesario entender los motivos, que pueden ser causas de ella.

La primera causa es que a veces
los trabajadores no tienen suficiente información sobre el cambio y tienden a demorar el cambio. Hay dos causas de la falta de información por parte de los trabajadores: la falta de comunicación sobre el proyecto de cambio y la visión demasiado parcializada del cambio (el empleado tiende a juzgar negativamente el cambio sólo por lo que sucede en su ámbito de influencia, su grupo de trabajo, departamento o sector; sin tener en cuenta los beneficios que puede aportar el cambio para la empresa en total).

Otra situación es posible:
los empleados tienen suficiente información sobre el cambio, pero resisten al cambio sólo porque perciben que no pueden cambiar (piensan que no tienen las habilidades requeridas por la nueva situación, no saben cómo hacer lo que deben hacer). Diferentes sensaciones de este tipo provocan cierta inmovilidad que es percibida como resistencia a cambiar.
Puede suceder también, que
los empleados conozcan lo suficiente sobre el cambio, se sientan capaces de realizarlo, pero no quieren cambiar, ya que consideran que no les conviene.
Una de las causas principales de la resistencia es el miedo de perder algo (poder, estatus, seguridad, territorio etc.), puesto que todos los empleados saben que cada cambio lleva una pérdida.

¿Es negativa la resistencia?
Muchos investigadores no dicen que sea mala, pero insisten en brindar estrategias para enfrentar la resistencia al cambio y minimizarla a lo largo del proceso. Así entre las formas principales de la reducción de la resistencia se destaca la implicación de las personas en el proceso del cambio (se trata de cambios participativos, a diferencia de cambios impuestos, que se imponen de arriba hacia abajo sin posibilidad de cualquiera modificación). Parece que es fácil, dado que las personas son parte principal de este proceso, pero esto resulta muy complicado: hay opiniones de muchos empleados y el proceso puede convertirse en caos, el directivo puede perder el control.

Lo principal es entender que la resistencia existía, existe y existirá a lo largo del proceso de cada cambio, es una etapa imprescindible de este proceso, como finalmente es necesario aceptarlo es más provechoso pensar en ella como algo positivo.

Hablando del desarrollo, esto se hace para que los empleados conserven la competitividad externa, aprendiendo lo último en tecnología y conocimientos administrativos y técnicos para el mejor desempeño de sus funciones. Si en una empresa existe un buen política de desarrollo, los conocimientos de los empleados se aumentan y, poquito a poco, los empleados tendrán menos miedo a la hora de realizarse cualquier cambio en la organización. Aprender algo ayuda al cambio, la formación permite implicar a los empleados en el proceso del cambio (si el directivo decide hacerlo), y, al mismo tiempo genera un verdadero cambio.

Así se puede decir que uno de los principales desafíos de la actual gestión de empresas es considerar "el cambio" como algo natural y necesario dentro de la organización. Como la resistencia es un fenómeno principal del proceso de cambio y es inevitable, los directivos deben aprender a gestionarla, porque haciéndolo de manera exitosa podrán llevar a cabo cualquier proceso del cambio sin problemas. Manejar la resistencia significa gestionar el cambio.

Funte: Revista PsicologiaCientifica.com
Autor:
Anna Volodina

lunes, 31 de octubre de 2011

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Hasta el próximo mes!

viernes, 30 de septiembre de 2011

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viernes, 23 de septiembre de 2011

lunes, 8 de noviembre de 2010

Instalación para captación y lavado de vapores en planta de decapado







Cómo seleccionar un buen proveedor

Muchas empresas seleccionan a sus proveedores por un rasgo concreto: el precio. Realmente es un factor importante, pues de él depende en gran parte el futuro de una empresa. Sin embargo, no es el único factor que se debe tener en consideración para elegir un buen proveedor o, al menos, el más idóneo para nuestra empresa.

Los proveedores están en el mercado para ganar dinero. Igual que nuestra empresa. Si les exigimos descuentos en todo lo que venden, si intentamos aprovecharnos de ellos en cada ocasión, o si les faltamos al respeto como es no pagar puntualmente las facturas, nos exponemos a perderles, y muy probablemente perdamos algo más que un proveedor.

Además del precio, una característica que hay que apreciar en un buen proveedor es la confiabilidad. Que dispongan de stock suficiente para suministranos, que lo hagan en tiempo y forma, que respeten nuestros pedidos y condiciones, calidad, etc. son muchas veces más importante que el precio.

Hay quien tiene preferencia por seleccionar proveedores grandes porque tienen la creencia de que son más confiables que los pequeños. Esto puede ser cierto, aunque un proveedor pequeño no se debe despreciar, porque un buen proveedor pequeño, no tendrá tanta capacidad como el grande, pero por el contrario recibiremos un mejor trato y servicio.

Siendo un cliente importante de un proveedor pequeño, siempre recibiremos mejor atención que siendo un cliente pequeño de un proveedor grande.

Lo ideal es no limitar el número de proveedores con los que trabajamos. Una buena proporción sería tener, para cada producto o servicio, dos proveedores pequeños por cada proveedor grande, realizando pedidos a todos ellos cada cierto tiempo.

El hecho de que el proveedor, independientemente de su tamaño, lleve algún tiempo en el sector, es otro elemento clave a tener en cuenta. Un proveedor que no se mantiene estable en el sector, debe hacernos desconfiar. Que goce de una reputación y trayectoria de años, es un indicador indispensable para saber que estamos ante un buen proveedor.

Otro detalle al que hay que prestar atención es la rotación del personal. Si con frecuencia cambia el personal que nos atiende, es un signo de que la calidad de la atención y servicio puede disminuir.

Hay que prestar atención a este tipo de pequeños detalles, que nos pueden estar avisando de futuras incidencias. Como el caso de envíos de mercancía sin haberlo solicitado o entregas realizadas antes de la fecha acordada. Son un aviso de que el proveedor anda falto de liquidez, puede estar sufriendo problemas financieros, y ello nos puede acarrear consecuencias como la falta de suministro, o incluso que desaparezca del mercado y nos encontremos sin el aprovisionamiento de los productos o servicios, con los que comercializamos.

La distancia no es un factor menor. Ello va a determinar la comunicación, la rapidez en la entrega, y la calidad del servicio tanto pre-venta como post-venta. En este sentido debemos valorar el coste de transporte, si es asumido por ellos, si es necesario un cierto volumen o cantidad para que los portes no sean por nuestra cuenta, o si siempre debemos soportar ese gasto.

Por último, y no menos importante, el que nos ofrezcan una financiación adecuada que nos permita el apalancamiento para crecer y dar salida a nuestras ventas, es imprescindible.

En resumen, un proveedor es algo más que quien nos suministra productos y servicios. Debe ser nuestro aliado, una importante fuente de información, y un guía para la identificación de oportunidades.

FUENTE: GESTIÓN DE COMPRAS